Vidas paralelas

Clara nació en una granja, y al mismo tiempo que ella, vino al mundo Dulce, otra ternera pelirroja. Se criaron juntas como hermanas disfrutando de juegos infantiles, del calor de sus madres, de la mutua compañía. Pero esta vida apacible no es más que una ilusión en el mundo de la explotación ganadera y a los dos meses, el azar lanzó los dados cambiando el destino de ambas y separándolas para siempre.

Las dos hicieron un viaje, con el miedo y la incertidumbre atenazando sus pequeños cuerpos y mientras Clara vino al santuario para empezar otra vez junto a una nueva familia, Dulce fue transportada a un engordadero donde vivió estabulada hasta alcanzar el peso adecuado antes de conducirla al matadero.
Y la dulzura de su mirada, similar a la de Clara, y toda una vida de emociones, quedaron reducidas a un pedazo de carne envasada en el refrigerador de un supermercado.

Desde El Hogar, te invitamos a informarte y reflexionar sobre las consecuencias de las elecciones que tomamos cada día. Vivir sin dañar a los demás animales es posible y es fácil.

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Foto: Fernando Moneta

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