Una vida que ya no tiene precio

Por el santuario ahora suena un trotecillo alegre, divertido y llamativo como el sonido de un cascabel. Sus pezuñas corren apresuradas al encuentro de las otras cabras y ovejas, ya no quiere quedarse sola, y no tiene por que hacerlo. Ahora tiene una gran familia en EL Hogar, hermanas con las que pastar, jugar, comer, dormir y gozar con el sol, la hierba y la arena.

Dulcinea por fin lleva una vida de cabra.

La cabra enana es originaria de oriente próximo (Irak, Irán, Israel). Se domesticó para utilizar su carne y su leche. Con  la trashumancia de los hombres pasó a otras zonas como Sudán o Egipto y de ahí se extendió por África.

Tiene un tamaño pequeño, de unos 45cm de alzada.

Por ser un animal simpático, sociable e inteligente, es un buen compañero para cualquiera que se relacione con él.

Estas cualidades positivas que son un seguro de placer y diversión con diferentes criaturas en relación con el hombre supone un peligro porque será utilizada y explotada como propiedad.

La cabra enana se exhibe en zoos y otros lugares considerados a la vez de diversión y aprendizaje como granjas escuela y parques “naturales”. Lugares en los que los animales convertidos en propiedad del hombre, son utilizados como atracción.

Un animal que se exhibe al público está a menudo encerrado, alimentado de forma artificial a base de piensos con muchos productos químicos para prevenir enfermedades y privado de la movilidad que necesitan para llevar una vida natural.

Presentan síntomas de tristeza, apatía, falta de estímulo y voluntad porque no reciben las atenciones que en su medio libre tendrían como la exposición al sol, el alimento buscado y proporcionado por la tierra, la sociabilidad con otros miembros de su grupo, etc.

En EE.UU además, se extiende la moda de considerarlas como animal “mascota” ya que se puede criar en un pequeño cercado cubierto.

Dulcinea nació en un criadero hace 3 años. Probablemente su destino fuera la explotación como productora de leche o el confinamiento en alguno de estos lugares de recreo para el hombre.

Fue maltratada y rescatada por un amigo humano que se la llevó a una protectora en la colaboraba en Zaragoza. Allí se hizo amiga de perros y gatos, sus compañeros. Cuando su amigo humano tuvo que irse del centro, Dulcinea salió también.

Hoy El Hogar de Luci le ha proporcionado una vida en la que puede estar cerca de animales semejantes a ella, las ovejas que ya viven allí, y otros que no lo son tanto, pero con quienes hará compañeros de juegos, seguro.

Dulcinea come alfalfa y hierba, sus alimentos favoritos. Puede tomar el sol y correr por el campo.

En El Hogar Animal Sanctuary, todos los que allí viven son tratados con respeto. Todos son vidas valiosas por sí mismas que llevan una existencia lo más parecida a una vida natural. Sin pertenecer a nadie, recibiendo los cuidados y el amor de todos.

Si quieres colaborar a acabar con la esclavitud de los animales, lleva un modo de vida vegano. Diviértete de una forma ética, yendo a espectáculos que NO UTILICEN ANIMALES

Si quieres hacer algún donativo puntual para ayudarnos en este necesario proyecto:

https://elhogarprovegan.org/colabora

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