Una ajetreada vida para un bebé

Fuerza Dori nació en un rebaño en la alta montaña. Allí un día se perdió y nadie la echó en falta. Bueno, rectifico: el hombre que la pastoreaba no la dio la menor importancia, porque su madre si tuvo que sufrir su ausencia, da igual si es cabra, yegua, perra o humana.

El instinto materno y de protección no entiende de especies o razas.

Unas personas maravillosas siguieron durante días el lamento del animal hasta que dieron con el paradero del bebé, que acurrucada tiritaba asustada.

La cuidaron y le buscaron un hogar más campestre y adecuado que  la cueva que la pobre pareja solo podía ofrecerle.

Pero la gente que se comprometió a cuidarla no estaban preparados para la pobre ovejita, que solita se apaño como pudo comiendo lo que podía. Ella no distinguía si era de un huerto con propietario o hierba del campo. No tenía madre ni responsables que le enseñaran las leyes de los humanos.

Tenía hambre y nada más a su alcance…

Fuerza Dori fue desterrada y la pareja de la cueva tuvieron que marchar con ella en busca de una nueva familia que pudieran acogerla.

Y se abrieron las puertas del Santuario-escuela. Y recibimos entre besos, paja y heno a la nueva oveja.

Fuerza, nuestra nueva amiga, protegida y compañera.

Atrás dejó el frío y la malnutrición, los parásitos y la falta de cuidados.

Hoy el resto de ovejitas y cabritillas de la asociación le van haciendo un hueco en su bonita familia. Y lxs voluntarixs de EHL en su corazón.

Espero que esta dulce bebé con su inocencia pueda remover muchas conciencias para ayudar a otras ovejitas que viven hacinadas y explotadas y no han tenido la suerte de ella.

  • Si quieres formar parte de su vida, adoptarla y darla un hogar seguro y responsable:

[email protected] 635120868 / 619932338

  • Si te solidarizas con su dolor, si quieres ayudarla y ayudarnos a rescatar a mas animalitos como Fuerza Dori, puedes amadrinarla o hacerte [email protected] de EHL.

[email protected] 633266714

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1 Comment

  1. Ana dice:

    Qué hermosa, es una campeona, una superviviente.

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