Traje de verano para las ovejas

El martes de la semana pasada esquilamos a las ovejas que viven en el santuario. Es un día complicado para todos porque queremos hacerlo lo más despacito y suave posible, pero para ellas, tan sensibles y asustadizas con los extraños, dejarse esquilar por alguien que no conocen no es fácil.

Por eso no nos apartamos de su lado, hablándoles flojito y haciendo un despliegue de ideas y artimañas desde bien temprano para que no se den cuenta y estén entretenidas comiendo hojitas especiales y separándolas en distintos parques, siempre con algo placentero que hacer mientras esperan su turno para cortar el pelo.

Una vez esquiladas, las ovejas se quedan muy extrañadas de su propio cuerpo, el tacto que ahora tienen al rascarse con los árboles, la apariencia de sus compañeras, el viento acariciando su piel sin la protección de toda su lana… Les espera un día confuso, se llaman las unas a las otras pero las amigas, madres e hijos no se llegan a reconocer sin su aspecto habitual. Pueden incluso deprimirse por unas horas, rechazar a las que fueron sus amigas, incluso empujarse.

Por eso, cada año cuando vienen a cortarles el pelo, es un día de mucho cuidado, mantenemos la paz sin gritar ni correr e intentamos que no haya un momento en el que se queden solas.

Hasta la comida de antes y después es especial para que sus digestiones sean ligeras, ya que los rumiantes en situaciones de estrés, pueden tener graves consecuencias en el sistema de rumio.

ovejas

 

camille

Camille  con su pelito cortado, sigue tan guapa pero ahora más fresquita y cómoda para estos días de calor.

gary

El que más ha acusado el cambio a sido el bebé Gary, que no se ha separado de nosotros un momento. Se pegaba como hacen entre ellas, su cabeza contra nuestro cuerpo, esperando recibir nuestro apoyo y protección. Nos seguía pidiendo compañía sin entender muy bien las sensaciones de cosquilleo de su piel. Las moscas al posarse en su cuerpo. Nuestras placenteras caricias…

Ha sido un sinfín de experiencias nuevas en su vida.

1 Comment

  1. AniB dice:

    ¿Y no se les puede ir cortando la lana de a poco para que no sientan el cambio tan drástico?
    Quiero decir que se empiece un poco antes del verano y se les vaya cortando un poquito cada semana para que se vayan acostumbrando a su nueva apariencia sin estrés. Y para la época de máximo calor, ya estén totalmente sin lana.

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