Tenemos un sueño

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Ayer se cumplieron 50 años del histórico discurso pronunciado por Martin Luther King “I have a dream”. Frente al monumento de Lincoln, King hacía referencia a la independencia firmada un siglo antes, a la vez que ponía de relieve la pobreza, discriminación y esclavitud que todavía seguía existiendo en el pueblo americano, en concreto, entre los hombres, mujeres y niños de raza negra.

Sólo hace 50 años que King estaba luchando por la igualdad de todos los hombres y mujeres, independientemente del color de su piel, y fue tan grande su labor, que mereció el Nobel de la Paz en 1964. Pero, a la vez fue tan incomprendida, que alguien creyó que merecía ser asesinado.

¿Es el hombre blanco superior al hombre negro? ¿Es la mujer inferior al hombre? ¿Merecieron morir cientos de miles de judíos a manos de los nazis? NO.

Afortunadamente, somos mayoría los que hoy tenemos clara la respuesta a estas preguntas. Pero tenemos que seguir caminando hacia adelante y seguir luchando por la libertad de quien no ha tenido la fortuna de disfrutarla.

Por los terrenos de El Hogar Animal Sanctuary, desde hace unas semanas, camina un pollo broiller que lleva el nombre de Martin Luther King. No sólo como homenaje a quien luchó y entregó su vida en favor de los derechos de los que vivían en desigualdad e injusticia, sino también como estandarte de nuestra propia lucha por lograr la igualdad entre todos los animales, independientemente de su especie.

King hizo comprender al hombre blanco que el hombre, la mujer y el niño negro sentían, sufrían, lloraban, amaban y necesitaban como todo humano. Nosotros trabajamos por hacer comprender a los humanos que todos los animales sufren, se emocionan, tienen intereses y quieren vivir. No hay diferencia entre la opresión sufrida por cada individuo humano y la que sufre cada individuo animal, puesto que todos están perdiendo su capacidad de elegir, se les arrebata su bien primigenio, su derecho más fundamental, que es su propia vida.

Reflexionemos acerca de la lucha que llevó a Luther King a pronunciar estas palabras, y pensemos cuál es la diferencia con la esclavitud a la que sometemos cada día a animales como el pequeño Martin.

Porque nosotros también tenemos un sueño. Tenemos un sueño en el que los animales humanos y los no humanos vivimos en paz y armonía, compartiendo espacios, enriqueciéndonos mutuamente, dándonos comprensión y cariño. Tenemos un sueño en el que las familias pueden vivir largas vidas juntas, los bebés crecer junto a sus padres, descubriendo el mundo felices, sin temor al humano.

Tenemos un mundo nuevo en nuestros corazones.

pollo

1 Comment

  1. Silvia dice:

    Una reflexión muy acertada y muy bien expuesta, gracias.

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