Perdido en la Gran Vía

Dando vueltas, sin saber dónde meterse, sin poder apenas volar y andando a duras penas, Lovin, en medio de la Gran Vía, ante la indiferencia de los transeúntes que se movían de un lado a otro a sus quehaceres.

Así la encontraron algunas personas de EL Hogar de Luci que venían de una reunión. Para ellos no era una paloma más, para ellos no era insignificante su cojera, su confusión y su miedo a ser pisada.

Lovin es una paloma común, un precioso ejemplar de paloma con plumaje gris y blanco, manchas negras, pico rojizo, cuello con collar blanquinegro.

Lovin sólo tiene un muñón en una pata, infectado y produciendo, probablemente, bastante dolor. Le faltan dedos en la otra. Vuela con dificultad porque dañó sus alas intentando andar, asi que sus posibilidades de sobrevivir sin ayuda en medio del bullicio de la ciudad hubieran sido nulas.

Cada día miles de palomas comunes que viven en nuestras ciudades y pueblos   sufren de este “accidente” inevitable: pierden por amputación alguno o todos sus dedos que han quedado presionados por un enredo de pelos y pelusas procedentes de los humanos.

Leemos o escuchamos con cierta frecuencia que esta ciudad o aquella otra  va a luchar contra la “plaga” de palomas que lo llenan todo de cacas.

Consideremos que son seres con vida, aves libres que surcan cielos y bajan a proveerse de alimentos adaptadas a la convivencia con los humanos y sus deshechos. Seres que se aparean para toda la vida, que vuelven al lugar donde nacieron y anidan en los mismos espacios elegidos una vez.

Preciosas mensajeras de buenos deseos que embellecen los paisajes de asfalto en los que vivimos. Compañeras de viajes, invitadas en fotos y postales que nada piden sino conservar el precioso don de vivir.

En El Hogar de Luci, Lovin tiene muchas compañeras que emprendieron vuelo y se toparon con alguna de las formas perversas en que el hombre a veces se relaciona con los animales. Juntas formarán una colonia en donde sentirse protegidas y a salvo de por vida sin que la falta de empatía de los seres humanos les cause mayores daños.

Una vez curadas sus heridas físicas, Lovin sentirá alivio en las cicatrices emocionales porque habrá conocido a hombres y mujeres conscientes del respeto que merece su vida, única e irremplazable a la que le han devuelto la esperanza de seguir volando.

Si te gustan las historias con final feliz, si crees como creemos nosotras que todos los animales da igual su especie, sexo o tamaño tienen el mismo derecho, apadrina a Lovin para que podamos ofrecer esa vida mejor y esa seguridad a la siguiente paloma que necesite una mano amiga. Las operaciones, recuperaciones y alimentación de las aves suponen un gasto importante para la asociación, y cada día aumenta la familia.

Necesitamos tu ayuda.

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lovin

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