Nuevo rescate: Terra y Boira

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La historia de Boira y Terra arranca con cinco cabritillas atadas en un patio de una vivienda, en un pueblo cualquiera de España. Ninguna supera los seis meses de vida.

Cinco bebés separados de sus madres. Sin comida ni los cuidados que cualquier bebé necesita. Sin paja sobre la que dormir y entrar en calor. Atados, separados, sin poder ni olerse, ni tocarse o acurrucarse para calmar el miedo juntos.

Sus lloros llegan hasta una chica que, sorprendida, busca de donde proceden esos ruidos. Cuando observa la triste escena, el estado de esos bebés, su tristeza, su soledad y lo vulnerables que le parecen, le llega al corazón. Ella les lleva comida, hierba fresca, siempre que puede.

No sabe qué más hacer, hasta que se enfrenta cara a cara con la cruel realidad…

Nuestra amiga acude frecuentemente a visitar a las cabritillas, porque su indefensión le ha llegado muy dentro y esa imagen de esos cinco bebés en un frío patio de cemento se le ha clavado en el corazón.

En una de sus visitas, descubre que faltan tres de los cinco bebés. Muy preocupada, llama a la puerta de la casa para preguntar a quienes allí viven qué ha ocurrido. Así es como descubre con horror que las tres cabritillas han sido sacrificadas. Para ellos, eran un simple plato.

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Impactada por esta noticia, se jura a sí misma que no dejará que a los dos pequeños que aún permanecen en el patio les ocurra lo mismo.

Boiray Terra (Niebla y Tierra, en catalán), también iban a ser sacrificadas.

Sin embargo, una persona de buen corazón y fuerte compromiso, consiguió convencer a la familia que tenía a estos bebés en su patio de que les permitiesen vivir y crecer. Tras un mes, finalmente pudo llevárselas y buscarles un hogar.

Recibimos el aviso justo en el momento “adecuado”. La falta de presupuesto que había paralizado el nuevo parque de las palomas, ha permitido que dispongamos de un espacio en el que pasen la cuarentena.

Hoy, Boira y Terra son ya habitantes de El Hogar Animal Sanctuary y su futuro se presenta lleno de luz y alegría.

Gracias a la persona que no se rindió por salvarla. Gracias a todos los que demostráis compasión por los animales.

¡Bienvenidas a casa pequeñitas!

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