Madres incomprendidas

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El vínculo entre una madre y su bebé es uno de los más fuertes que experimentan las criaturas de la naturaleza. Es un lazo que surge en lo más profundo de cada ser y que garantiza la supervivencia del recién nacido.
Las madres, de cualquier especie, aman a sus hijos y desean cuidarles, mostrarles el mundo, verles crecer y proporcionarles bienestar, anteponiéndoles a menudo,a sus propias necesidades vitales.Pero hay madres condenadas a no ver jamás a sus hijos, a no poder abrazarles ni besarles nunca. Jamás podrán sentir el olor de sus bebés, ni acurrucarse juntos y dormirse al calor de su cuerpo.
Y esa necesidad frustrada, una y otra vez, se convierte en una tristeza tan grande, que enferma el cuerpo y el alma. Las plumas comienzan a desprenderse, la mirada pierde el brillo y las crestas caen pálidas y débiles sobre las cabezas.
Cada huevo que una gallina pone, es la promesa de una nueva vida. Ellas los incuban y los cuidan con abnegación, olvidándose se si mismas, ansiando el momento de ver nacer a sus polluelos.
Pero en las granjas, les son robados de forma continua, con la desesperación que esto supone para ellas y el desgaste físico y emocional de repetir el proceso una y otra vez.Las gallinas son grandes madres que nunca pueden ser madres.

Vive vegan. Todos podemos ser felices.

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