Lourdes, voluntaria del mes

lourdes

Me llamo Lourdes y estoy estudiando para ser veterinaria, siempre he sido amante de los animales y desde pequeña quise serlo. Nunca me había planteado el hecho de que esos animales a los que quería cuidar o curar cuando enfermaran eran mi comida.

Fue al empezar la carrera cuando me di cuenta de que no todo era tan idílico. Llegaron las prácticas en la universidad y tuve que ir a explotaciones de gallinas ponedoras estresadas y mutiladas, prisioneras en jaulas sin haber cometido delito alguno; explotaciones de vacas lecheras con ubres desorbitadas y con caras de un sufrimiento indescriptible; inocentes terneras recién nacidas separadas de sus madres para ser filetes…

Cada vez que íbamos a un a un sitio de estos o hablábamos en clase de ello me daban ganas de llorar de rabia al ver las reacciones de algunos que consideran “normal” estas atrocidades. No miraban a esos animales como yo, no eran capaces de ver esos ojos llenos de miedo, con ganas de salir de allí, pidiendo ayuda sin respuesta alguna.

Quise ser veterinaria, como he dicho, porque amo a los animales y cuando conocí esta realidad dejé de consumirlos. Pero la decisión de ser vegana llegó al conocer El Hogar, leí su folleto, me impactó tanto… ¡No había excusa alguna! Ellos me abrieron los ojos, seguí informándome, buscando respuestas y las encontré gracias al trabajo que hace El Hogar.

Decidí “poner mi granito de arena” para crear un mundo mejor junto a ellos por lo que me decidí a escribirles contando mi historia para ser voluntaria, se estaban mudando a Tarragona y necesitaban ayuda así que sin pensarlo dos veces me fui 15 días con ellos para hacer algo digno y bello por los animales.

Cuando llegué me recibieron con los brazos abiertos y con una gran sonrisa en sus caras y en sus corazones, porque sus corazones… ¡sonríen! Mis nervios y mi incertidumbre desaparecieron al instante. Conocí a todos los habitantes del Santuario cada uno con su nombre y su historia detrás pero seguros en su Hogar, en el Hogar de los animales en el mejor sitio donde pueden estar, donde se les quiere sin fijarse en su especie y sobre todo donde en sus ojos ya no hay miedo sino felicidad y paz de poder estar allí seguros y libres.

El trabajo en el santuario no ha sido fácil, se trabaja mucho y muy duro para que los animales estén en las mejores condiciones y seguros. Todos los voluntarios que he tenido la suerte de conocer y que ahora son amigos, y por supuesto, la gente que está allí siempre hacen el trabajo con toda su alegría a pesar del cansancio porque es realmente gratificante estar trabajando y que se vayan acercando a ti los animales para que les des una caricia o para ver que está pasando por allí, cuando los ves te das cuenta que merece la pena el esfuerzo.

Por eso animo a todo el mundo a que ayude a los animales, de la forma en la que puedan porque nosotros somos su salvación.

En El Hogar se hace un trabajo por ellos impecable y si todos ponemos de nuestra parte podremos hacer que esto cada vez sea más grande.

¡Hasta pronto querido Hogar!
Lourdes

Si tu también quieres hacerte voluntaria/o, escríbenos: [email protected]

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