La ovejita que vino a cenar

oveja

La ovejita que vino a cenar. De Steve Smallman y Joelle Dreidemy.

Había una vez un lobo muuuuyyyy hambriento que se quejaba de tener que cenar sopa de verduras de nuevo. Cuando alguien llamó a la puerta, ¡¡¡era una ovejita!!!

-Justo a tiempo para la cena- pensó.

Pero no podía comerse a una ovejita helada, así que le proporcionó calor poniéndola cerca de la chimenea. Aún no podía comerla, pues la ovejita tenía el estómago vacío, así que le dio una zanahoria. Tras comer, a la ovejita le entró hipo, así que el lobo la recostó contra su hombro y se le pasó. Al tenerla tan cerca no pudo parar de olerla y olía taaaann bien…

Cuando estaba a punto de comérsela la ovejita -muak- le dio un beso al lobo.

Él se sintió fatal y para no lastimar a la ovejita, la abrigó y la echo de vuelta al bosque. Pero claro, en el bosque hacía frío y ¿si moría congelada o se perdía?

El lobo fue a buscarla muy preocupado.Cuando por fin consiguió llevarla de vuelta a casa, la abrazó y le preguntó:

-¿Tienes hambre ovejita mía? Tomaremos sopa de verduras, es mi cena favorita-.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.