La historia de Jill

jill

Jill es un ejemplo de fuerza y superación, de paciencia y de bondad.
Queremos contar su historia porque a través de ella mucha gente podrá ver a las ratas como los animales únicos y maravillosos que son, cada una con su personalidad y sensibilidad, todas ellas con el mismo derecho a vivir una vida digna.A Jill la encontramos arrastrando sus piernecitas por las tierras del santuario, así que la recogimos y la llevamos a urgencias.El pronóstico fue complicado: Jill tiene la columna rota y no puede mover las extremidades traseras, no tiene solución.
Ella no siente dolor pero tampoco podrá nunca caminar normalmente, ni llevar una vida libre: los depredadores o las heridas causadas por arrastrar las piernas acabarían con su vida.Con este pronóstico, le construimos una casita para que no viviera en una jaula, y la hemos ido tratando como nos han recomendado. Pero al caminar arrastrando las extremidades, le han salido heridas en los tobillos y el rabo. Tiene un piececito hinchado y el rabo apenas le llega sangre, por lo que lo mismo hay que amputar…

El veterinario nos ha dicho que ha de estar meses en un habitáculo muy limpito y suave, protegida de roces, para curar las escaras. Y después, podremos volver a intentar dejarla en libertad vigilada para ver si vuelven a aparecer las heridas.

Cada día Jill se deja coger sin mostrar ni agresividad, ya no grita de miedo ni quiere escaparse tanto; nos conoce y sabe que la curamos y que lo hacemos por su bien y con toda la delicadeza que podemos.

Ella es una rata nacida en libertad y aunque aún le aterra la presencia de los humanos, cada día se deja curar y cada día vamos siendo un poco más amigas…

Hoy, gracias a la generosidad de su madrina Paloma, le vamos a construir una casita de recuperación más grande que la que tiene ahora, para que esté mas cómoda y pueda moverse mejor, sin dañarse.

Os iremos contando como va su recuperación y los logros que consigamos en su vida.

Las ratas no son malas ni pegan enfermedades, ni atacan así porque sí a los humanos, más bien todo lo contrario.

Si tú también crees que las ratas son seres especiales, si tú también quieres ayudar a Jill, escríbenos a [email protected]rg y apadrínala por sólo 12 € al mes.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.