La dulce Clara

Cada vez que llega un bebé al santuario, Clara siente la necesidad de protegerlo, de cuidarlo, de guiarlo. Es dulce, afectiva y delicada.

Ellos son la prueba de que la especie no importa y nos demuestran que poseen un mundo emocional muy rico y complejo.
Porque todos sentimos por igual, todos merecemos que se nos respete por igual.

Si quieres apadrinar a alguno de los habitantes del santuario, escríbenos: [email protected]

amaclara

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