La caza: asesinato por deporte

Caza. Un feo eufemismo para disfrazar la realidad: el asesinato de millones de animales inocentes por placer, egoísmo y necesidad de reconocimiento de algunos humanos.

Muchas veces la caza se defiende como un método de control poblacional y defensa de los cultivos a los que los animales acuden a comer. Incluso los gobiernos aprueban leyes y medidas extraordinarias para permitir estas masacres.

Para este año 2018 se ha aprobado en Zamora la caza de ciervas y corzas sin cupo, alegando que hay demasiadas hembras que destrozan los cultivos y que invaden las carreteras causando accidentes. Los cazadores han podido este año asesinar a tantas hembras como han querido entre enero y febrero, no sólo con total impunidad, sino con aprobación legal e, incluso, agradecimiento  de algunos colectivos.

Lo mismo ocurre con los jabalíes. Animales víctimas de la caza año tras año, alegando superpoblación e invasión de carreteras y núcleos urbanos para alimentarse de la basura que el humano deja.

La compañera Catia Faria nos cuenta en su magnífico artículo el conflicto entre ecologismo y defensa animal. Puedes leerlo pinchando aquí.

La realidad es bien distinta a la que el colectivo de cazadores y los políticos quieren vendernos.

Se han llevado a cabo estudios en Alemania en los que, a pesar de haberse producido un aumento de los ejemplares cazados en pocos años de 5000 a 60000, se evidencia el aumento de la población de jabalíes, demostrando que la caza no sólo es ineficaz para regular las poblaciones silvestres, sino que es contraproducente.

La naturaleza se autorregula y se adapta. Cuantos más animales se cazan, más se reproducen para contrarrestar el peligro de la extinción. De esta forma, la caza crea existencias muy elevadas y oprimidas de animales.

Otro estudio en Francia dónde se comparaba, en un periodo de 22 años, una zona francesa de caza con otra de los Pirineos dónde apenas hay cazadores, mostró que ante la presión de la caza las hembras de jabalí eran mucho más fértiles y, además, maduraban sexualmente mucho antes para empezar a reproducirse.

Cada vez más estudios demuestran la ineficacia de la caza como método de control y evidencian la capacidad de la naturaleza de mantener un equilibrio sano y controlado.

Hoy en día existen parques naturales y zonas donde la caza está prohibida en los que se puede observar a los animales comportándose de forma natural, manteniendo un equilibrio sin la necesidad de la intervención humana y sin miedo al hombre, lo que, además de justo y necesario, es hermoso y nos da la oportunidad de compartir la naturaleza con ellos y disfrutar como iguales.

Mucha gente cree que nunca logra ver a los animales en sus paseos por el monte debido a sus hábitos nocturnos,  sin embargo es el ser humano quien los ha obligado a adoptar costumbres noctámbulas para poder evadir a los cazadores y sobrevivir.

También mucha gente se queja de la invasión de los animales en carreteras y poblaciones,  cuando en realidad es el ser humano quien está invadiendo hábitats naturales, destruyéndolos para construir y cultivar y dejando a los animales sin espacio para vivir ni prados y bosques en los que alimentarse. Los animales no invaden los espacios humanos, si no que buscan alimento en las pocas opciones que los humanos les dejan.

Es necesario entender que la naturaleza no requiere la intervención humana, sinó que sobrevive a pesar de ella.

Es necesario entender que debemos convivir como iguales y no tener la prepotencia de creernos necesarios para el buen funcionamiento del mundo.

Es necesario entender que no tenemos ningún derecho a arrebatar la vida de nadie, sea de la especie que sea y bajo ningún pretexto ni capricho.

Ayúdanos a que los animales puedan tener la vida libre y en paz que merecen. Ayúdanos a que más almas como Fantasía, Kat y o Ruth vivan sin miedo y disfruten del monte junto a humanos respetuosos que las busquen para darles caricias y no para dispararles.

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