Kero en nuestros corazones

Querida familia,
sabéis que el abuelito Kero ya no está.
Ayer se acostó en su cama, la cama que compartíamos desde que estaba malito. Una cama llena de besos y cojines que calmaban su cuerpecito dolorido.
Esta mañana su mirada era cansada, no quería levantarse, su cuerpo se había consumido en una noche mientras le abrazaba…
Su debilidad me hizo ver que esta vez ni con vitaminas, ni medicinas…hice llamadas de urgencia y le he acariciado calmándole hasta llegar el veterinario.
Kero tenía miedo al dolor y a la muerte, no tenía miedos ni traumas, pero le asustaba encontrarse solo cuando estaba enfermo. Por esto no nos hemos separado de él ni un momento.
Le hemos sedado hasta llegar el veterinario y en su camita, con la cara en el cojín suave rosa que compré para él, se ha ido.
Ha sido durísimo porque se apagaba poco a poco pero él no quería irse… siempre luchando por vivir cada instante, por no dejar a su familia.

En estas tierras queda su estampa entre los arbustos que tanto le gustaban, queda su mirada puesta en el mar, su voz cuando ladraba para entrar en la casa, queda sus baños cada tarde, su amor incondicional y su hambre voraz. Queda la forma con la que escondía el pan como un tesoro entre las piedras, queda el placer del revolcarse en la hierba, queda Kero en el corazón de todos los voluntarios.

Queda sobre todas las cosas el dolor de no volver a verle…el recuerdo de su olor, el tacto de su pelo.
¿Cómo se puede superar algo así si era mi mejor amigo?

En la tierra de los animales, en El Hogar Animal Sanctuary, se ama mucho y se sufre mucho también, pero no es lo importante lo que nosotros sintamos, sino lo que los animales necesitan.
Es por esto, porque todos los demás animales nos están mirando, y necesitan de nuestro trabajo, nuestra alegría y nuestros cuidados, que tenemos que ser muy fuertes.
Y con cada amor que se va, nuestra obligación por ética y por justicia, por pasión por la vida y porque así somos y es lo que nos caracteriza… hay alguien que tendrá una oportunidad.

Hoy lloramos amigas, pero mañana nos levantaremos con más fuerza que nunca para planear un rescate más, esto es lo que Kero hubiera querido.

Elena Tova

kero

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