Kathie

Aunque luce un sol resplandeciente hoy es un día triste para nosotros, pero especialmente para la familia de ocas que vive en el santuario, que han perdido a la blanca Kathie.

Cuando llegaron a El Hogar eran seis polluelos de pelusa amarilla, curiosos y un poco suspicaces. Enseguida crearon un fuerte vínculo afectivo y ya desde pequeños caminaban, nadaban, comían y dormían juntas, protegiéndose y cuidándose entre ellas.

Su destino era servir a la industria del foiegras y ser cebadas hasta la muerte, pero Kathie, aunque se ha marchado antes de tiempo, tuvo la oportunidad de crecer, agitar las alas, graznarle al viento y sentir el amor, no solo de una familia, sino de dos.

Venimos al mundo por un tiempo limitado y es breve el plazo que tenemos para disfrutar de lo único y más precioso que poseemos: la vida.
Todos los animales luchamos por aferrarnos a ella, por huir del dolor y ser felices, por gozar de nuestros sentidos. Todos merecemos el mismo respeto.

Hasta siempre Kathie.

ocas

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