Hasta siempre, Carter

Hoy es un día triste en El Hogar, un día de esos en los que se siente ese vacío, casi palpable, que deja alguien cuando se va.

Hoy hemos de decir adiós al gran Carter, una de las personas más especiales que han pasado por nuestro Hogar. Llegó al santuario siendo bebé, rechazado como un juguete roto por su anterior familia, y a lo largo de estos cinco años se ha ganado el corazón de todos los que lo han conocido. La malformación de sus alas nunca le impidió llevar una vida normal, y Carter disfrutaba del agua, de revolver en el barro y de acicalarse al sol igual que los demás patos. Pero lo que le hacía más especial era su capacidad para empatizar con los enfermos y su instinto de protección con gallos y pollos broiler que tenían problemas para caminar. Siempre atento, siempre vigilando, graznando bajito para que se sintiesen mejor.

Hoy sufrimos la terrible ausencia forzosa, la ley inquebrantable que nos separa por siempre de seres tan queridos, que nos parte en dos por un tiempo hasta que comprendemos y sentimos que nuestro corazón es un poco más grande y nuestra vida está más llena gracias a ese momento en que nuestros caminos se cruzaron. Gracias Carter.

 cartersmile

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

//]]>