Zorte llegó a El Hogar con, aproximadamente, dos semanas de vida.

La hermana de un colaborador nos avisó que un vecino que vive cerca de una zona en la que hay jabalís, había encontrado en su parcela, sobre una montaña de hierros y cosas peligrosas, un jabato atrapado. Zorte estaba solito, con una herida bastante grande en un costado; sin mamá y sin hermanitos, no hubiera podido sobrevivir mucho tiempo más, ya que ellos no saben termoregularse y necesitan el contacto para mantener su temperatura.

Cuando nos llamaron corrimos a su encuentro y, antes de caer la noche, el bebé fue rescatado. Era tan chiquitito que fue muy difícil poder cambiar la alimentación materna por una alimentación que pudiéramos ofrecerle en el santuario. Al final, gracias a la colaboración de varios veterinarios y al empeño, amor y asistencia de las voluntarias de El Hogar, que estuvieron pendientes de él día y noche, dándole calor, buscando la alimentación que pudiera compensar la falta de la leche de su mamá, el pequeño Zorte (que quiere decir suerte ) salió adelante. Creemos que será un superhéroe que salve muchos jabalíes en el futuro:

concienciando, con su encanto y también con su genio, a mucha gente. Los jabalís no son plaga, son seres sintientes que, como el pequeñísimo Zorte, deben vivir y se les tiene que conocer tal cual son, no como los pintan los cazadores. Ellos seres amorosos, sensibles y muy, muy inteligentes.

//]]>