Padrino: Walter

Fecha de nacimiento: 1 de enero de 2004

Zoe llegó al santuario, débil y herida, tras pasar varios días atrapada en una valla.

Un vecino que circulaba habitualmente por esa carretera se percató de su presencia y tras verla allí atrapada y sola durante varios días, contactó con nosotros para que acudiésemos a rescatarla.

Una vez allí, pudimos observar que no tenía ninguna identificación en su cuerpo, ni siquiera los crotales que la ley exige a los ganaderos, por lo que posiblemente fue abandonada para morir por alguien a quien ya no le resultaba rentable mantenerla. Seguramente Zoe vagó durante días buscando comida y refugio, antes de acabar atrapada en esa valla.

A pesar de lo débil que estaba, Zoe se puso muy nerviosa cuando nos vió aparecer, pero con paciencia conseguimos acercarnos y ayudarla a tranquilizarse. Finalmente pudimos liberarla y traerla al santuario.

En El Hogar, tratamos sus heridas y la ayudamos a recuperarse de las secuelas de su anterior vida, mediante tratamientos, comida natural y también rehabilitación, ya que la movilidad en sus patas estaba bastante afectada por haber pasado varios días atrapada y sin poderse apenas mover.

A pesar del tiempo que ha pasado con nosotros, rodeada de gente que no quiere hacerle daño, Zoe aún se muestra un poco desconfiada, especialmente ante la llegada de nuevos voluntarios. Son las secuelas de una vida de maltrato, de explotación, de embarazos forzados e hijos robados.

No podemos devolverle a Zoe los días perdidos ni lo corderos que le han sido arrebatados, pero podemos darle amor, alimento, atención y un hogar confortable con una familia maravillosa que le ha traido felicidad. Zoe está perfectamente integrada en el grupo de ovejas que vive en el santuario, todas ellas son una piña y disfrutan de la compañía mutua.

Zoe es ya una oveja anciana, pero eso no le impide disfrutar de esta segunda oportunidad, especialmente ahora que vive en el maravilloso santuario de Tarragona. Un lugar en el que disfrutar de la vida, de las cosas sencillas y la tranquilidad, algo que por desgracia, la mayoría de las de su especie jamás podrá hacer.