Madrina: Lara

Padrino: Pablo

Fecha de nacimiento: 1 de septiembre de 2008

Rosita es una gata negra como la noche y positiva como la vida.

Como la noche, envolvente, dulce, misteriosa y bella. Así es Rosita. La revoltosa del santuario, la que pone la sal y pimienta a la casita donde viven los leucémicos, así de pizpireta es ella.

Como la vida, veloz y enérgica. Salta, corre y diría que casi vuela. Cuando de juegos se trata la sobresaliente es ella.

Es positiva en leucemia felina, una enfermedad que puede o no desarrollar. Y hasta que eso ocurra, Rosita es una gatita sana y alegre. Puede vivir muchos años, o quizás no, como nos puede ocurrir a ti o a mí. La duración de una vida es difícil de predecir. Lo importante, realmente, es que el tiempo que Rosita viva lo haga siendo amada y protegida, como todos los individuos merecemos vivir.

Su historia: una gata jovencita y sana, abandonada en las calles de una gran ciudad, superó los peligros de las carreteras, los depredadores, el frío y el hambre, pero fue contagiada por una enfermedad mortal.

Una protectora de animales la recogió y nos llamó para que pudiéramos alojarla en El Hogar Animal Sanctuary, pues ellos no tenían un espacio donde albergar a gatos positivos leucemia, y tendría que ser sacrificada.

Desde entonces ha regalado sonrisas y ronroneos a cualquiera que haya traspasado la puerta de su jardín. Por su alegría contagiosa Rosita es la compañera perfecta con la que todos querríamos vivir.

Nadie merece ser condenado a muerte antes a de tiempo, nadie merece morir por una maldita raya en un test. Si Rosita hubiese sido «eutanasiada» cuando esa raya apareció, le habríamos robado todos los años que ha estado disfrutando junto a George, Galita e Inés de la vida, las travesuras, las emboscadas… y los mimos de los voluntarios en su brillante pelo negro al ritmo de los movimientos de su zalamero rabo. Se hubiese perdido la mejor parte de vida.