Madrina: Lidia

Padrino: Daniel 

Fecha de nacimiento: 5 de agosto de 2004

Princesa fue recogida de una colonia callejera porque corría peligro de morir envenenada.

Los gatos que viven en la calle están expuestos a multitud de dificultades: problemas de salud, accidentes, atropellos, ataques entre ellos o de otros animales… y a la falta de empatía humana, especialmente.

Princesa nació en el año 2004 en una colonia que vivía en unos jardines cerca de la que era la casa de Elena Tova, fundadora del santuario.
Por aquel entonces, Elena se encargaba de varias colonias, junto con varias compañeras, implicadas como ella, en el cuidado de gatos y perros abandonados, y en la búsqueda de hogares de adopción para los más vulnerables. Lamentablemente, no suele haber hogares para todos.

El jardinero que cuidaba de aquellos jardines informó a las responsables de la colonia sobre su intención de  deshacerse de todos aquellos gatos. Por eso, salvar a los que quedaban se convirtió en una lucha contrarreloj.

Princesa tenía mucho miedo, puesto que había visto como muchos de sus compañeros y hermanos eran cazados por los humanos. Elena consiguió cogerla cuando tenía unos 3 meses de edad (un mes después de haberse hecho cargo de su hermana Hada) utilizando una jaula trampa, con la mala suerte de que una vez dentro de la parcela de la casa, Princesa se escapó, refugiándose en una chimenea. Allí vivió durante 7 meses, sin querer relacionarse con nadie. Solo bajaba al patio para comer y rápidamente volvía a escaparse. Ni siquiera la jaula trampa funcionaba: Princesa ya sabía para qué servía.

Así fue pasando el tiempo, mientras Elena, con paciencia, siguió intentando todos los días que Princesa confiara en ella. Poco a poco Princesa dejó su refugio: al principio «espiaba», desde el tejado, al resto de gatos y humanos de la casa; luego se atrevía a bajar a patio (aunque siempre lejos del resto), y así hasta que se atrevió a entrar en la casa.

A pesar de que Princesa parezca haberse acostumbrado a la presencia de humanos y del resto de animales con los que vive, sigue siendo una gata distante que prefiere pasar desapercibida, que se aleja de los voluntarios, y que sigue manteniendo las distancias con Elena. Cada uno es como es, y eso debe respetarse: al igual que existen gatos muy cariñosos y mimosos, existen gatos que prefieren evitar el contacto.

Nosotros queremos a Princesa por ser como es y nuestro único propósito es que ella sea feliz y sienta que tiene una familia que la quiere y que está ahí para lo que necesite.