Madrinas: Arantxa y Leonor

Padrino: Eduardo

Fecha de nacimiento: 24 de abril de 2010

Los ponis de carrusel pasan jornadas enteras atados, caminando en círculo sin cesar, dando hasta 1500 vueltas diarias.

Los equinos son animales profundamente sensibles al entorno y, en su medio natural, huyen de los sonidos estridentes y los movimientos bruscos, por lo que verse inmovilizados en un ambiente con un nivel de ruido elevado y gran movimiento, les provoca un estrés crónico que suele derivar en profundas depresiones.

No poder pastorear de manera continua, como cualquier herbívoro lo haría en libertad, y ser privados de agua y alimentos durante las horas que dura su jornada de trabajo, hace que sufran cólicos, úlceras y otras patologías digestivas, que les causan dolor.

Las lesiones de columna son habituales y se agravan a causa de los anclajes a los que permanecen sujetos durante horas, que no les permiten bajar la cabeza o girarla para estirar la musculatura dorsal. Esto se traduce en rigidez y dolorosas contracturas musculares.

Muchos de ellos acaban padeciendo ceguera y sordera, por la exposición continúa a elevados niveles lumínicos y acústicos y, por supuesto, serios problemas de comportamiento.

Esta era la vida de Paul, antes de llegar a El Hogar Animal Sanctuary: vueltas y vueltas en un carrusel y una vez terminada su jornada de explotación ser atado a un árbol, lejos de sus compañeros. Incluso cuando no tenía que estar dando vueltas, la vida de Paul era una angustia.

Paul tiene anemia debido a la mala alimentación recibida, y una úlcera corneal que estamos tratando para que no se quede tuerto.

Su boquita está llena de cicatrices por lo que llaman «el cocado» (hierro o herramienta de tortura para dominarles y montarles); y toda la boca está llagada por el roce de unas muelas y dientes sin tratar, incluso con espigas infectadas en el frenillo de la lengua.
Esto ha sido así durante 6 años de vida. Nosotros le hemos hecho una limpieza y limado de dientes, algo que debería hacerse más o menos una vez al año, pero que a los caballos o ponis explotados, nunca se le hace.

A Paul le encantan ahora las líneas rectas, nada de caminar en círculos, le gusta la tierra porque es blandita y se hunde al pasar, aquí no hay tarima y le encanta dejar huellas con sus zapatitos,  ahora ya no lleva una cuerda al cuello y nadie va encima, la gente de aquí camina a su lado.

Amadrina a Paul:  [email protected]