Madrina: Sandra

Osona fue encontrado en la carretera por Elena, en junio de 2018. Lo recogió en la autopista camino a Tarragona cuando viajaba a buscar a Comino (otro gatito del santuario) que estaba en el veterinario. Al pasar vio que estaba quietecito y que le sangraba la boca. Como no podía ser de otra manera, Elena dio la vuelta y, aparcando el coche como pudo en plena autopista, se le acercó. Por suerte Osona reaccionó y Elena confirmó que estaba muy herido, pero con vida.

Tenía la mandíbula destrozada, bien porque había sido arrojado desde un coche o bien porque había sido atropellado. Se lo llevó al veterinario y, efectivamente, hubo que operarlo de la mandíbula porque, aunque no la tenía rota, la tenía desplazada, fuera de lugar, debido al golpe.

Era un gatito joven y ya estaba castrado. Se le notaba que había tenido relación con humanos porque rápidamente confió en Elena y en los voluntarios que lo recibieron y cuidaron de él en el santuario. Como no tenía chip, el Hogar decidió adoptarlo. Luego de operarlo se le hicieron todas las pruebas (dio negativo en leucemia e inmunodeficiencia felina) y, como corresponde, se le puso su chip.

Osona es un gatito muy valiente y con carácter. Ahora que se está haciendo mayor se muestra ya un poco más dominante con algunos de los otros gatos del santuario. Pero con los humanos es muy, muy cariñoso y hablador. Es un gatito compañero que, si tiene ganas, sigue a los voluntarios por las tierras para que, entre tarea y tarea, le hagan algún mimo.