Madrina: Lara 

Padrino: Federico

Fecha de nacimiento: 1 de mayo de 2013

Mariví es un gallo de Guinea rescatado de una perrera…

Las gallinas y gallos de Guinea son originarios de las regiones situadas al oeste del continente Africano. Son animales extremadamente sensibles y asustadizos, con un comportamiento marcadamente gregario. En libertad, viven en grandes grupos de hasta varios centenares de individuos y establecen relaciones de pareja monógamas, conservando el mismo compañero o compañera durante toda su vida.

Actualmente, se las utiliza por su carne y por sus plumas, siendo sobre-explotadas y desechadas a la corta edad de un año y medio, cuando todavía son niñas.

Mariví fue encontrada en el interior de una caja de zapatos en muy mal estado de salud, y posteriormente recluída en el frío chenil de una perrera. Seguramente, nació en una incubadora, sin haber conocido a su madre, rodeada de otros pollitos huérfanos como ella.

Su llegada a El Hogar Animal Sanctuary coincidió con la llegada de tres pollitos broiler recién nacidos: Alice, Martin y Nelson. Al permanecer juntos en el mismo parque para la adaptación y cuarentena, ocurrió algo que no esperábamos y que nos maravilló a todos: Mariví adoptó a los bebés como propios, aun cuando ella misma no ha sido madre, aun cuando los bebés no han sido hijos de la misma gallina… y ha nacido así una familia preciosa, donde Mariví ejerce de mamá protectora, cuidando y mimando a los tres pequeños, y donde Alice, Nelson y Martin han podido crecer sin miedo, sabiendo lo que es una madre, sin el temor de ser exterminados al final del día.

¿No sería fantástico que cada minuto, en cada lugar del mundo, familias como ésta fuesen posibles?

Con el paso del tiempo, al hacerse mayores Alice, Martin y Nelson, y por tanto más independientes, Mariví dirigió todo su amor hacia la cerdita Zai. La acompañaba en sus paseos por el santuario, y allí donde estuviese Zai, allí estaba también Mariví.
Con la mudanza a Tarragona, los cerdos pasaron a vivir en el parque grande, mientras que las aves permanecían en otro recinto. Tuvimos que hacer esa separación por motivos de seguridad (para poder cerrarles durante la noche y que estén protegidos) y también por motivos económicos, pues no podíamos costear el vallado de todo el santuario. Cada mañana abrimos la puerta a Mariví y ella se dirige corriendo hacia el parque donde viven los cerdos, para pasar allí el día junto a su querida Zai.

Pero aún no acaban las sorpresas en la historia de Mariví… extrañados porque no ponía huevos, indagamos un poco más sobre su especie y fue ahí cuando descubrimos que Mariví… ¡es un gallo! Así que aunque va a conservar su nombre tal cual, tenemos ahora que acostumbrarnos a tratarle de él y a hablar de lo protector que es y del gran instinto paternal que tiene.

¿No te parece maravillosa su historia?

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