Madrina: Concepción

Fecha de nacimiento: 1 de junio de 2012

Lila llegó al Hogar con las heridas propias de una vida de esclavitud y hacinamiento.

La industria avícola es una industria absolutamente deshumanizada, pendiente únicamente de aumentar sus beneficios a costa de la vida de millones de gallinas y pollos.

Todo vale con tal de sacar el máximo «provecho»: selección genética para conseguir razas de pollo «súper rentables» que engordan rápidamente sin apenas gasto, cría masiva de pollitos en incubadoras, grandes jaulas donde las gallinas viven hacinadas, envío a la muerte una vez dejan de ser rentables.

Millones de pollos y gallinas mueren a manos del ser humano cada día. Los que sobreviven al horror de la industria de explotación avícola suelen sufrir terribles secuelas. Algunas de ellas físicas, como es el caso de los pollos broiler, que debido a que alcanzan el peso de un adulto en apenas 6 semanas (es decir, teniendo el cuerpo de un bebé) sufren frecuentemente fracturas e hinchazón en las patas (esto les limita el movimiento), lo que a menudo les ocasiona escaras e infecciones, o sufren problemas respiratorios a causa de la presión interna de sus órganos.

Es el caso de Lila, que llegó al Hogar en verano de 2012 junto a su compañera Malva, con las heridas propias de una vida de esclavitud y hacinamiento. Gracias a los cuidados de los voluntarios, ha conseguido curarse y así poder disfrutar de su vida, de los pequeños placeres como revolver la tierra, sentir el sol y el aire sobre su cuerpo o dejarse acariciar y mimar por el resto de habitantes de El Hogar Animal Sanctuary.