Madrinas: Bibiana, Miriam, Roser y Alina

Fecha de nacimiento: 05 de febrero de 2011

Atado a una soga, rodeado de basura, sufrimiento y muerte. Así se encontraba Leben cuando le vimos por primera vez…

Enfermo y abandonado a su suerte en una finca a las afueras de Madrid. Con él, 4 caballos que, de pura hambre, se mordían los unos a los otros. Uno de ellos, desesperado, saltó la valla y quedo atrapado gravemente herido. Dos de los caballos fueron rescatados, los otros dos fueron enviados al matadero.

Los dueños de esa finca, que según nos han contado están en la cárcel, habían dejado Leben bajo cuidados de otra persona, pero éste se lo gastaba todo el alcohol y drogas y jamás cuidó de Leben ni de los equinos.

Algunos vecinos de la zona, al ver el estado de abandono de Leben, quisieron ayudarle: cada día le llevaban comida que metían bajo la valla. Ellos fueron los que, llorando, acudieron a nosotros cuando se percataron del estado de putrefacción de sus ojos.
Y ese daño en sus ojos es quizás el más impactante, pero lo cierto es que es sólo una muestra más de la terrible vida que ha debido tener. 

Sabemos que Leben fue probado en peleas de perros, porque el mismo hombre que debía cuidarle contó a los vecinos mientras le golpeaba en la cabeza que “el perro era demasiado tonto para pelear, que ni para eso valía”. Leben tiene desgarrado de un bocado el prepucio, por lo que nos confirma que efectivamente le obligaron a vivir el infierno de las peleas clandestinas.

Esta raza de perro presenta pliegues en la piel que deben ser revisados a menudo, puesto que las moscas pueden poner huevos en ellas, y cuando estos huevos eclosionan, los gusanos pueden causar daños como los que veis aquí. Nadie se molestó en curar a Leben, de modo que la zona estaba infectada, con úlceras y presentaba varias capas de gusanos, que por suerte ya se consiguieron retirar.

Los ojos estaban dañados, con úlceras y edema corneal, pero con el adecuado tratamiento se consiguió su recuperación.

Desde el principio, Leben mostró un carácter afable, cariñoso y juguetón, y pese al dolor que le suponía que le limpiásemos y le curásemos, con un poco de juego y unas cuantas caricias nos dejaba tratarle, lo que también ayudó a que las heridas curen antes.
Además,dió positivo a leishmania, por lo que hubo que someterle al correspondiente tratamiento.

Hoy, Leben vive en El Hogar, ya recuperado de las graves lesiones de sus ojos y ha dejado atrás su terrible pasado. 

Ha encajado perfectamente con todos los habitantes, pasea por el santuario sin dejarse cada rincón, con la naturalidad que le caracteriza, sin extrañarse de convivir con tantos animales de otras especies, y encantado cada vez que encuentra una charca o un aspersor abierto.

Su alegría y sus ganas de vivir permanecen intactas a pesar de todo lo que ha sufrido. Por eso le hemos llamado Leben, «vida» en alemán. Las ganas de vivir no entienden de especies ni de razas.