A Jengibre la encontraron debajo de la autopista en un polígono industrial. Estaba escondida dentro de una bolsa de comida para perros y con muchísimo miedo.

No sabemos cuánto tiempo llevaba así pero cuando llegó al santuario estaba anémica y muy, muy débil.

Pensamos que tiene poco más de un año, que es el momento en que suelen descartar a las gallinas ponedoras. Se ve claramente que es una gallinita que fue modificada genéticamente y seleccionada para poner huevos.

Cuando llegó parecía estar muy contenta y rápidamente se hizo de nuevos amigos. Vive con Lila, Femme y el gallo Louis que es quien cuida de nuestras broilers.

Luego de la primera semana empezamos a preocuparnos porque notamos que empezaba a perder energía. Come bien y, a pesar de que le damos papillas especiales para facilitarle la digestión, no coge nada de peso y está cada vez más delgada.

El veterinario no encontró en las ecografías que tuviera huevos en el interior que pudieran estar provocándole alguna infección. Así que, mientras esperamos la cita –que ya pedimos- con el veterinario de animales exóticos, estamos tratándola con medicina natural y homeopatía. No queremos darle remedios fuertes o antibióticos porque todavía no sabemos si pudiera tener algún problema en el riñón, por ejemplo.

Este tipo de gallinas suelen tener problemas de salud por tres motivos fundamentales: huevos que quedan en el interior de sus cuerpecitos y generan infecciones, cáncer o fallos renales. Son los horribles efectos colaterales de la selección genética.

Esperemos que solo sea un susto y que Jengibre se recupere pronto para disfrutar del jardín con sus compañeros.