Jack todavía no tiene madrina. ¿Quieres ser tú?

Jack llegó al santuario con un mes.

Es un pichón fuerte y sano que en seguida aprendió a comer solo. Es cariñoso y simpático con las personas, aunque algo menos con las demás palomas debido a que el tiempo que pasó en la enfermería tuvo malas experiencias con sus congéneres adultas (estar enfermo no es agradable para nadie y a veces se ponen de mal humor).

A veces, los pichones se caen del nido o son desatendidos por sus madres al sufrir éstas algún accidente. En una ciudad tienen pocas esperanzas de sobrevivir, entre los coches, depredaderos urbanos, humanos poco considerados, falta de agua y alimento… Por eso es muy importante que, si ves a una paloma, bebé o adulta, en apuros, le brindes tu ayuda para que pueda recuperarse y volver a su vida, si es posible, o buscar un centro donde se les pueda atender, si no lo es. Permaneces oculto esperando una muerte segura que puede tardar días en llegar es algo horrible para cualquier animal, ellas también sufren dolor, también se asustan… también tienen derecho a vivir.