Madrinas: Judith, María Luz

Fecha de nacimiento: 26 de mayo de 2008

Dulcinea es una cabra enana que nació en un criadero…

y posteriormente fue vendida para ser explotada, algo habitual entre las integrantes de su especie.

Las cabras enanas son explotadas por su leche, al igual que muchas otras hembras mamíferas de otras especies, pero también son frecuentemente utilizadas como reclamo en actividades ambulantes.

Dulcinea se encontraba en muy mal estado cuando alguien se apiadó de ella y  la llevó a un refugio de animales en Zaragoza, donde convivió por un tiempo con perros y gatos. 

Allí fue cuidada y querida, sin embargo, ese no era el mejor lugar para ella dado que un animal como este requiere una dieta especial y de unas condiciones sanitarias y de vida específicas, que allí no podían darle. Fue entonces cuando las responsables del refugio se pusieron en contacto con El Hogar y fue así como Dulcinea llegó al santuario y a nuestras vidas.

Poco a poco, Dulcinea fue adaptándose a esta nueva vida junto al resto de habitantes y éstos también han ido descubriendo la gran personalidad que se esconde detrás de esa apariencia dulce y serena. En este tiempo, todos hemos sido testigos de lo traviesa y juguetona que es.

Algo que a «Dulci» (como la solemos llamar) le encanta es echarse una buena siesta, y si es después de haberse dado un festín de hierba y heno, sus comidas favoritas, mejor. Pero en seguida se recarga de energía y vuelve a la carga, correteando por todo el parque en el que vive con el resto de animales grandes, ovejas, cabras, cerdos y vacas. 

De vez en cuando, los habitantes de ese parque salen a pasear por el resto del santuario, para que puedan satisfacer su curiosidad, explorar nuevos rincones e ir conociendo el terreno que un día podrán recorrer libres.

Antes de llegar a El Hogar, Dulcinea sólo conoció la crueldad y el rechazo de mano de los humanos. Así que, estamos felices de haberle ayudado a escribir un nuevo y feliz capítulo en su vida. Tenemos el objetivo de darle un hogar cálido y protector para toda su vida y por eso trabajamos duro cada día.

¿Sabías que… a Dulcinea no le gusta la lluvia? Se esconde bajo un árbol o corre a refugiarse en su casita, sin parar de quejarse a su manera, hasta que para de llover.