Madrina: Marta

Terminada la concentración Anti-taurina con motivo de la feria de San Jorge en Zaragoza, dos amigos que acaban de manifestarse, vuelven al centro de la ciudad, uno de ellos, con tan solo 14 años ya es un gran activista y defensor de los animales. Hay puestos con libros y mucha gente por todas partes, hace calor, el asfalto quema… es un día de fiesta, aunque no para todos. Seis toros van a morir esa tarde.

Entre suelas de zapatos, colillas, y griterío hay alguien tan pequeñito que parece un papel arrugado, no se sostiene y está a punto de caerse a la calzada, se acerca el autobús. Los dos a amigos se miran, saben que van a recogerlo.

Es una palomita, no hay vidas pequeñas y nadie es plaga, la palomita se va a casa. Está fría, su temperatura es normalmente elevada, y ella tirita. Plumas y huesos. Ojos perdidos. Alguien con miedo.

Esa misma noche, el chiquitín recibe su nombre, Dragón (por el día de San Jorge).

Pese a los cuidados Dragón no avanza. Al día siguiente es fiesta así que la visita al veterinario será de urgencias. Llaman a la clínica veterinaria, y esta les dicen que las palomas suponen un riesgo sanitario y no pueden atenderla, pero que se lo pensarán… Son las diez de la mañana y Dragón se encuentra mal.

A las 16:00 llaman diciendo que sí, que la atenderán. Javi y su amigo llevan a Dragón al veterinario, el veterinario les mira con esa cara de «aquí están los locos de las palomas». No importa, somos los locos los que cambiamos el mundo, los que salvamos vidas. Dragón está desnutrido. Probablemente se ha quedado huérfano. Lleva mucho sin comer. Tal vez no aguante.

¡Dragón, aguanta!. Tus 152 gramos de vida importan. Dragón no se rinde, es valiente, tomas de papilla y agua templada. Pasan las horas, muchas horas. Dragón necesita una bolsa de agua caliente. A los diez días Dragón camina de nuevo. Otra paloma vive en la casa, Dragón ve a Moringa comer semillas y quiere imitarla, sigue necesitando papilla, pero va ganando peso. 170 gramos, 186 gramos, 202 gramos, y subiendo. Comienza a revolotear y se asea. Sus patitas ya se están volviendo rosas y sus ojos son dos planetas preciosos. El pico se afina y las plumas crecen. Alguien pregunta si es la misma paloma. Algunos dicen que es bonita, no como las de la calle. Dragón es igual que las otras palomas, pero come cada día, bebe agua limpia, puede bañarse y vive sin miedo. Dragón es alguien. Los animales son alguien. Sus vidas importan y quieren vivirlas sin angustia, como cualquiera de nosotros.

De nuevo, una paloma nos da una lección y nos demuestra lo que es ser valientes y pelear, Dragón se ha concentrado en vivir, ha peleado y ha ganado, las palomitas hacen esto a diario en las ciudades. Son muy valientes.

Ahora Dragón ya está en El Hogar Animal Sanctuary, ella tiene vida, y alas para volar, Dragón podrá vivir la libertad con total tranquilidad.