Gary, otra vida prohibida

A este bebé lo parieron en un centro donde toda vida nueva es bienvenida, donde se celebran los nacimientos descorchando botellas.

A este bebé lo trajeron al mundo con gran jolgorio y alegría de los presentes en el parto, un nuevo miembro de una comunidad siempre es recibido de la misma forma, trae prosperidad, trae pan bajo el brazo, es uno más de los llamados a poblar la tierra.

A este bebé está prohibido tocarle. Nadie se acerca a él pasados unos minutos después de que su madre lo aseara amorosa.

A este bebé está prohibido darle de comer.

A este bebé está prohibido darle a beber la leche que su madre manó para su alimentación.

A este bebé está prohibido darle abrigo, mimos, cuidados, arrullos, cobijo o cualquier otra expresión de confort y afecto.

A este bebé sólo se le permite llorar.

Porque nació macho.

Nunca dará leche, nunca dará prosperidad a la comunidad engendrando un nuevo miembro. Es totalmente inútil para quienes antes celebraron su nacimiento creyendo que les reportaría beneficios económicos.

En un rincón, desesperado de hambre y frío, bala llamando a su madre. Puede pasar días así, nadie atenderá su llamada.

Es un borrego de la raza awassi, originaria de Siria y Mesopotamia. La oveja más antigua del mundo, que según fuentes, es una raza que existe desde tiempos bíblicos.

En las granjas de explotación animal, a las hembras se les amputa el rabo para que el macho pueda fecundarlas.
A pesar de ser una oveja no tan dotada como las razas creadas más recientemente, en la industria de la explotación animal se la aprecia porque da leche en abundancia.

Los quesos elaborados con leche de oveja tienen este precio de sufrimiento que no puede leerse en las etiquetas.
Cada gota de leche cuajada significa una vida despreciada, una vida tomada como un producto rentable o desechable.
Hoy día existen muchas alternativas a la leche y el queso, opciones ricas y saludables que no implican dolor, soledad o llanto.

Su último maltrato fue el tirón de pelo con el que el explotador del lugar donde nació lo levantó en vilo para echarlo a los pies de quienes le iban a proporcionar una existencia verdaderamente digna y feliz.

En El Hogar de Luci, nadie es indiferente al dolor de otros seres. La vida de cada ser es apreciada.

Gary es ahora alimentado con un biberón. Unas manos cálidas le acarician mientras plácidamente va cogiendo calor y ganas de dormir con la panza ya llena.

Perdió el contacto con su madre, pero no le va a faltar la sensación de estar protegido y a salvo. Los voluntarios de El Hogar de Luci, se encargan de que no le falte de nada, saben que cada vida merece la pena, aprecian el verdadero significado de estar vivo, merecer el alimento, el sol, el cariño, los juegos. Agradecer el maravilloso milagro de tener vida.

El amor hacia otros seres vivos que sienten como nosotros es un sentimiento natural que algún día perdimos educados en un mundo que pone por delante el valor de la vida humana olvidando que todos somos parte de la vida que la naturaleza nos dio y estamos dotados de la capacidad y el instinto de desarrollarla plenamente.

Volver a recuperar ese sentimiento es un camino de empatía y respeto a la vida que quien lo hace se engrandece porque aumenta su capacidad de amor, sus oportunidades de darlo y recibirlo. Es un camino que puedes emprender tú también si consideras que hacerse vegano, no consumir productos de origen animal, es el primer y más sencillo paso a dar para iniciar la ruta del respeto por los animales. No considerarlos comida, ni producto de mercado, ni propiedad, ni diversión. Considerarlos tal cual son, seres vivos con intereses propios que nadie debería limitar.

2 Comments

  1. Glenda dice:

    Gracias por existir, por dar debida protección a todos los animalitos que llegan a su santuario. Lo mas hermoso de internet es poder conocer historia como estas, leer de gente como Uds. Que aunque no se les vea, se les aprecia por el trabajo que realizan. Dios los bendiga.

  2. Elia Espinosa Chapela dice:

    Gracias a ustedes he logrado aprender muchas cosas sobre la vida animal y su sufrimiento que yo desconocía y soy fan de su página, ojalá no hubiera un hogar de Luci, si no muchos en todo el mundo.
    Yo amo a todos los animales.
    Que Dios bendiga su labor.

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