Freedom

En una sociedad donde los animales son considerados objetos de propiedad, el ser humano comercia con sus vidas y dispone de ellas a su antojo.

Millones de animales designados con términos como “mascota” o “animal de compañía” son “producidos” y adquiridos como si se tratara de bienes de consumo para el uso y disfrute de su “dueño” o “amo”. Este lucrativo mercado también se encuentra sujeto a las modas que determinan la demanda de un consumidor siempre ávido de novedades, lo que hace que en la actualidad determinadas especies exóticas gocen de gran popularidad. Una de estas especies “de moda”, es el cerdo vitnamita, muy apreciado por su carácter sociable y su envergadura similar a la de un perro de tamaño medio.

La historia que hoy os presentamos es la de una de las muchas víctimas de este infame mercadeo de individuos, la de alguien que nació para ser vendido al mejor postor y que encontró el infierno del maltrato y el abandono a manos de su comprador.

Sólo era un bebé de escasos meses cuando colocaron en su cuello la cadena que oprimiría para siempre su libertad. Y así fue como le vimos por primera vez, asido a una pared que era todo su refugio frente a las inclemencias del tiempo, en completa soledad, con sus propios excrementos como lecho y sin apenas alimento o agua. Allí mismo, le hicimos la promesa de devolverle su vida y su libertad.

cuello

Ha transcurrido más de un año desde entonces, más de un año de incansables gestiones solicitando la custodia del pequeño cerdo vietnamita que durante todo este tiempo seguía padeciendo la miserable existencia a la que el humano que era legalmente su dueño había decidido condenarle con la connivencia de unas leyes que sólo amparan al opresor.

Nunca desfallecimos en nuestra lucha, nunca cedimos ante las negativas reiteradas de su maltratador, nunca olvidamos nuestra promesa porque éramos su única esperanza y él nos esperaba para emprender juntos una nueva vida.

Finalmente, logramos vencer los últimos obstáculos y poner fin a la injusta pena impuesta por quién hasta ahora había sido el propietario de su destino.

Hoy es tiempo de cambio, tiempo de alegría y libertad, su LIBERTAD. Por eso FREEDOM será su nombre y el santuario su Hogar y aquí, junto a su familia, sanarán las profundas heridas que el maltrato dejó en su cuerpo y en su corazón, aquí ya no habrá miedo, ni soledad, ni dolor y brillarán sus ojos cada amanecer con la ilusión de un nuevo día y se sabrá amado y seguro y respetado y comprenderá que su vida le pertenece para desarrollarla plenamente y disfrutarla con intensidad.

Bienvenido a tu vida Freedom, bienvenido a tu Hogar.

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