Empieza otro día

Amanece en El Hogar. Los animales van despertando lentamente,
primero las aves, por supuesto, que ya se están acicalando las plumas
antes de que salga el sol, después los cuadrúpedos, que aún remolonean
un poco en sus camas. Cantan los mirlos bajo el cielo rosado, de repente
se hace el silencio, solo unos segundos… y asoma el sol radiante por el
horizonte. Primero tímido, pero enseguida empieza a proyectar sus rayos
oblicuos sobre la hierba escarchada del santuario. Los dormilones abren
los ojos, pero están amodorrados y no se levantan en seguida. Aún esperan
un poquito disfrutando del calor de las mantas, de la paja mullida y de los
cuerpos acurrucados de sus compañerxs. Pero ya es de día y no hay tiempo
que perder. Hay que jugar, saborear, brincar, ¡vivir! Y sobre todo, ¡desayunar!
Si quieres compartir con nosotros este mágico momento , ven a conocernos
y hazte [email protected] ¡Te necesitamos!

ojopipo

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