Elmo, el gatito prisionero

EHL es una asociación muy pequeña, no tenemos servicio de rescates y apenas contamos con dos personas para hacer el trabajo diario de llevar el santuario de animales. Por estos motivos, aunque recibimos muchos avisos diarios para entregarnos o buscar animales abandonados, o incluso realizar rescates, por mucho que nos gustaría acudir, nos es imposible.

Sin embargo, en esta ocasión pedimos que nos sustituyeran en las labores porque nos había inquietado una llamada.

Había un gato en el campo, tan lejos de Madrid que no había asociaciones protectoras de animales cerca a las que acudir.

El gato estaba atrapado por un cable, que le impedía moverse.

Llevaba días posiblemente en esta situación, a merced de los depredadores, las lluvias, frío, hambre, sed… en fin, solo de imaginarnos la escena del gato intentando escapar y haciéndose cortes no nos dejaba concentrarnos en el trabajo. Arreglamos que nos cubrieran y salimos corriendo en su ayuda.

Llevamos comida, alicates, corta alambres, guantes, manta, trasportín..

Al verle, allí donde nos habían indicado, tan asustado, desesperado. Sus ojos estaban abiertos al máximo y su cuerpecito se contorsionaba con dolorosos movimientos para buscar la forma de escapar de nosotras, así que intentamos ser rápidas en movimientos.

Le tapamos el cuerpo con la manta y mi compañera le sujetó firmemente y sin ver, notó como debajo de su cuerpecito entraban furtivas unas manos, allí, en la oscuridad y con los nervios como compañeros, los 3 nos liberamos de sufrimiento.

Sobre todo él, Elmo.

Los cables saltaron con los cortes y sus estomaguito recobró la posición normal.

El pobre bebé a tenido tanto tiempo ese artilúgio apretando su pelvis que parecía una ranita con las patitas de goma intentando caminar.

Se le caían débiles cuando intentaba incorporarse.

Había empezado ya con una peritonitis, una enfermedad mortal si no se trata y una deshidratación aguda.

Elmo fue hospitalizado y después de unos días a entrado en el santuario.

Aquí, ya sin sitio para alojarle, con el cupo lleno de serecitos que ocupan todas las habitaciones, le hemos tenido que meter en un baño.

elmito

Y poco a poco va estando fuerte, abierto a conocernos, está deseando querernos, pero su timidez debido a las horrorosas experiencias que haya vivido, le impiden ser un joven alegre y curioso como cualquier gatitos de 8 meses tiene que ser.

El mira, maúlla, ronronea desde  su escondite, quiere… pero todavía es pronto para confiar.

En poco tiempo, Elmo podrá correr y saltar a los brazos de la familia que quiera adoptarle y formar parte de su nueva vida.

Si quieres venir a conocerle, ser su amiga/o, ser parte de su vida o amadrinarle  escríbenos a:

[email protected]

 

Y si quieres hacerle feliz, protegerle y formar una familia con Elmo, puedes escribirnos a

[email protected]

 

www.elhogarprovegan.org


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