El cumpleaños que ha podido ser feliz

Hoy cumples tu primer año de vida. Naciste de madrugada sobre el pasto, tu madre pudo lamerte y ayudarte a ponerte en pie, ninguna de las dos sabíais que vuestro destino era ser separadas prematuramente, el mundo se abría ante ti con los primeros rayos de sol y vosotras, llenas de inocencia y calor, compartíais esos momentos de ternura que toda madre vive con su bebé recién nacido.

En aquel entonces yo aún no sabía que eras tú, no conocía tu suave pelo rojizo ni tus ojos rebosantes de curiosidad.

Te miraba entre la multitud tratando de evitar que notárais en mi cuerpo la frialdad de conocer vuestra próxima parada: una pequeña jaula oscura donde llorar llamando a vuestras madres hasta ser llevadas a un matadero.

Cuando eres una vaca en una granja extensiva, la vida comienza con una especie de espejismo cruel. El rocío sobre la fresca hierba, grandes prados en los que correr, mullida tierra sobre la que descansar. Pero todo esto es la gran mentira de vuestras vidas, arrebatadas un día cualquiera, cuando vuestros cuerpos alcanzan el peso suficiente para ser vendidos como comida.

Y entonces hijos y madres gritan durante días, unas buscando desesperadamente a su desvalido bebé…Otros tratando de ver el sol por última vez a través de las rendijas de un sucio camión hacia la muerte.

Pasaban los días, os veía crecer. Se acercaba el momento y la impotencia, una vez más, hacía temblar con rabia todo mi cuerpo y mi conciencia.

El 31 de diciembre, día de Nochevieja, el pueblo se llenaba de coloridas luces, la gente caminaba con sus abrigos y sus bufandas felicitándose el nuevo año. Yo os miraba llena de tristeza, para vosotras no habría nuevo año.

Aquella noche, al calor de la chimenea, horas antes de la cena familiar, llegó aquella conversación que cambió tu mundo, y una parte del mío.

Tras todos estos años de impotencia ante vuestro destino, por fin mi abuelo me dio la oportunidad, primera y única oportunidad de responsabilizarme de la vida de una de vosotras.

Y, querida Clara, esa eres tú.

Era temprano, día 1 de enero, corrí a verte. Estabas con tu madre, ella te lamía, el camión se alejaba de la granja llevándose a todos los demás. Mi corazón se partía en dos, la injusticia para tus hermanos, la vida que se abría ante ti.

Llamadas y correos electrónicos para buscar tu hogar, no se hizo esperar, El Hogar de Luci te abrió sus puertas sin dudarlo, su calor, tu familia, empezaban a organizarlo todo para tu llegada.

Tras varios meses de trabajo, certificados veterinarios y campañas para conseguir llevarte hasta Madrid, recorriste los 600km que te separaban de tu nueva vida.

Gracias a El Hogar de Luci hoy podemos celebrar tu cumpleaños, el que ha podido ser feliz.

Gracias a todas las personas que deciden adoptar un estilo de vida vegano, podremos celebrar el de todos los demás.

Feliz Cumpleaños, Clara.

claraguapa

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