El comercio de vidas

Las navidades han acabado y muchas personas han elegido estas fechas para aumentar la familia, tal vez con un perrito, un gatito o incluso algún animal exótico o un roedor para complacer a los más pequeños de la casa.

Algunas de esas personas habrán meditado su decisión y habrán adoptado a algún animal que esperaba su oportunidad en algún refugio o protectora, pero la mayoría habrán cedido al impulso de ver un cachorrito de mirada dulce, cuerpecito rechoncho y pelusilla suave, expuesto en alguna vitrina de alguna tienda, como si del peluche de moda se tratase.

Pero no, los animales no son juguetes y con las vidas jamás debería estar permitido traficar.

Muchos de esos cachorros comenzarán el año en un hogar calentito, consentidos y mimados, siendo la novedad divertida y tierna de la casa…pero en pocas semanas habrán crecido, habrán empezado a morder los muebles porque les estarán saliendo los dientes, habrán empezado a dejar pelos por la casa y a necesitar salir a la calle tres veces al día o a ensuciar sus jaulas o areneros.

Muchos de ellos acabarán aburriendo o molestando a esas personas que los compraron por capricho sin pensar que crecerían y que conllevaría responsabilidades y gastos. Y muchas de esas personas acabarán deshaciéndose de ellos.

Con suerte, les buscarán otro hogar donde de verdad les quieran, pero la mayoría de ellos darán con sus jóvenes huesos en una perrera o en una cuneta intentando sobrevivir sin saber qué hicieron mal.

Vidas como la de nuestros abuelitos Julio, Leonardo o Gretel. Perritos ya ancianos que pasaron gran parte de sus vidas en un chenil, soportando el frío del invierno y el calor del verano en soledad y viendo pasar un año tras otro, añorando los días en que una vez tuvieron un hogar calentito y una familia que jugase con ellos.

Nuestros pequeños han tenido la suerte de, al fin, encontrar de nuevo esa familia que les ama y les cuida como siempre merecieron, pero miles de animales como ellos todavía esperan. Y miles más se les unirán a causa de esas compras impulsivas y esa falta de responsabilidad, compromiso y empatía.

Vidas como las de Sora y Riku, condenadas a morir a los pocos meses de nacer porque ya eran “demasiado grandes” para venderlos, demasiado crecidos para resultar atractivos a los compradores, que siempre buscan animales cuánto más bebés mejor. Ellos tuvieron la suerte de que alguien se fijara en ellos y luchase por rescatarlos y darles una vida digna y en libertad, pero a diario miles de animales son asesinados sin ningún miramiento tan sólo porque su edad ya no es aceptable para los compradores y son considerados desechos que tan sólo estorban y generan gastos y ningún beneficio.

Debemos acabar con este horror. Este tráfico de vidas legal y consentido que tan sólo genera sufrimiento.

Tras esos cristales no sólo hay ese par de ojos brillantes que te enamoran a primera vista. Detrás está toda una vida de esclavitud de esas mamás a las que hacen criar una y otra vez sin descanso, en condiciones pésimas, esclavas toda su vida, violadas y viendo cómo les roban a sus bebés parto tras parto. Están esos machos a los que alquilan como si fueran objetos para embarazar a esas mamás esclavas. Esta el tráfico ilegal de especies exóticas, transportando animales camuflados en lugares inimaginables, muchas veces matándolos en el intento…

Y está el abandono, el sufrimiento, el frío, la enorme pena en esos corazones que jamás hicieron nada excepto dar todo su amor a esos humanos que un día se encapricharon de ellos para más tarde decidir que no importaban, que estorbaban en sus planes, destrozando sus pequeñas vidas para siempre.

Por todo esto damos infinitas gracias a todas esas personas, particulares y asociaciones que se desviven por ellos y que se dejan la piel e incluso el sueldo a diario en rescates,  visitas preadoptivas y gestiones para dar otra oportunidad a esas almas que alguien consideró que sobraban en sus vidas.

Y a todo aquél que quiera ampliar su familia, os rogamos que recordéis que hay miles de Julios, Soras, Gretels… que esperan una oportunidad que un día se les negó y que adoptando no sólo estaréis salvando esa vida, sinó también luchando por acabar con el tráfico y el sufrimiento de miles más.

¡No compres, adopta!

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