Derecho a la vida

Después de una vida de hacinamiento, maltrato, sufrimiento y privación de lo más elemental, estas jovencitas luchan por recuperarse. Sin plumas y desnutridas, han tenido que aprender a caminar de nuevo y a utilizar sus sentidos, abotargados por el encierro. Se han librado de una muerte segura, pero miles, millones de sus hermanas están siendo víctimas de la misma brutal explotación a la que ellas fueron sometidas. Pollitos que nacen ya condenados para morir a las pocas horas, o para ser torturados durante los meses que dure su vida.
Ellas son el testimonio de lo que ocurre tras las paredes de las granjas, día tras día, con el consentimiento de todos los que aceptan que los animales sean tratados como “bienes de consumo”.
Ellas son también la prueba de que un mundo mejor es posible si respetamos a todos por igual. Todos tenemos derecho a la vida y a la libertad.
¡Hazte veganx!

gallis

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