¿Cuánto hubiera vivido tu comida navideña?

En estas fechas en las que todo el mundo celebra la unión familiar, la felicidad y el amor, pocos se dan cuenta de que piden paz y bondad frente al mayor sufrimiento y crueldad. Esos platos que con tanto cariño han preparado para sus seres queridos han costado la vida de millones de familias de animales que también soñaban con lo mismo que ellos: una vida de amor y paz.

Familias como la de Gema y su bebé Catia. Gema vio durante años cómo le arrebataban a sus bebés para convertirlos en la cena de alguna familia humana. Hoy Gema disfruta de la vida que siempre le robaron y puede ver crecer a su hija Catia sin miedo a que la aparten de su lado. Catia vivirá un mínimo de 12 años, sin miedos y rodeada de amor, pero otras ovejas ven a diario cómo secuestran a sus bebés ¡con tan sólo 6 meses para que las personas se los coman!

Pavos como Julia o nuestro queridísimo Snow podrían vivir hasta 15 años, pero en estas fechas millones de aves de su especie verán el fin de sus días con apenas 4 meses de vida, ¿hay peor crueldad que una vida truncada por el egoísmo?

Otro de los platos estrella de Navidad es el foie, un “manjar” de lujo para muchos que en realidad es una atrocidad anti natural. El foie gras es, como su nombre indica, “hígado graso”: un hígado de oca enfermo que ha aumentado hasta diez veces su tamaño natural y ha enfermado de esteatosis hepática.

Ocas como Paula, Nataly o Malcom son seres muy sensibles y familiares que pueden vivir hasta 15 años. La despiadada industria del foie las tiene encerradas y las fuerza a tragar grandes cantidades de comida de engorde durante su corta vida, que apenas llegará a las 20 semanas antes de su asesinato.

En hogares quizá más humildes la gente se sentará ante un plato de cerdo o de pollo dando gracias por estar juntos y poder cenar en familia. Pero nadie pensará que ese lechón era exactamente igual que el perrito al que le darán alguna sobra de la cena y que hubiera podido vivir 12 años de felicidad, disfrutando de su familia y amigos exactamente igual que ellos y por el capricho suyo no pudo vivir más de 6 meses. Tampoco recordarán a las madres de los lechones robados, como Brisa o la luchadora Llama, cerdas usadas para parir camada tras camada, son encerradas e inmovilizadas toda su vida, que no llegará nunca a más de 3 o 5 años antes de que dejen de ser productivas y sean asesinadas.

Nadie se dará cuenta de que esos pollos eran aves maravillosas, muy listas, muy cariñosas, muy protectoras y tremendamente sensibles, pero que jamás pudieron gozar de la vida, pues ya nacieron en una nave oscura amontonadas y asustadas, donde pasaron cada uno de los días de sus cortísimas vidas que son sesgadas al mes escaso de haber nacido y sin haber visto nunca el sol.

En estas fechas en las que todos pedimos paz, amor y felicidad, abramos los ojos y las conciencias para que esos deseos sean para todos, sin importar la raza, el sexo o la especie. Hay muchísimas recetas y alternativas riquísimas para celebrar un banquete delicioso dejando fuera del menú el sufrimiento, la crueldad y la muerte.

Estas navidades, elige compasión y amor sin barreras, sin filtros y sin prejuicios. Elige unas fiestas veganas y concede la oportunidad de vivir en familia y en paz a todos los animales, no sólo a los humanos. Porque todos tienen familias y todos sienten. Igual que tú.

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