Bous al Carrer: el maltrato como celebración

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Podríamos decir, viendo el modo en que algunos individuos buscan divertirse, que la evolución se ha congelado en el tiempo. No hay más que encender la tele, conectarse a internet o echarle un rápido vistazo al programa de fiestas de cualquier pueblo de España.  Es como viajar al pasado y contemplar al humano prehistórico en una batida de caza antes de regresar a sus cuevas, cargados de lanzas y flechas, cubiertos de sudor y sangre y la adrenalina aún batiendo en las sienes.

En la actualidad, miles de años después, en nuestro país, aún contamos con reminiscencias vivas del paleolítico en forma de festividades basadas en el acoso, maltrato y muerte de un animal herbívoro, generalmente un toro. Los Bous al Carrer son un claro ejemplo de este estancamiento evolutivo.

Toros, vacas, becerros, son soltados por la calles, a veces ensogados, a veces con fuegos prendidos en sus cuernos; todo vale para volverles locos de miedo, de desesperación, de furia, así es más divertido, la sensación de peligro aumenta.  A menudo los toros caen, se fracturan, se desnucan, se mueren de puro terror. A veces un cuerno acierta de lleno y atraviesa la carne de su maltratador. Todo es parte del juego, de una fiesta que solo puede satisfacer a mentes frustradas y de inquietudes muy limitadas.

Agosto es un mes de muerte por excelencia en España. Y por desgracia, las fiestas taurinas con sus diversas modalidades de tortura, son la sucia carta de presentación que ofrecemos al resto del mundo. Nos da vergüenza y exigimos que esto termine.

Escribe a la Generalitat Valenciana para exigir que se detengan estas actividades: https://bit.ly/1m14iQ3

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